Estrategia y viabilidad: cómo una visión integral del proyecto mejora la rentabilidad y reduce los riesgos

Entrevista a Jesus Villar · Grupo Gradual

En ingeniería civil, los sobrecostes no suelen aparecer por imprevistos durante la obra.

En la mayoría de los casos, tienen su origen en decisiones tomadas mucho antes: una definición insuficiente del alcance, una falta de análisis del entorno o una visión parcial en las primeras fases del proyecto.

Pero hay un factor igual de determinante: cómo se gestionan esas decisiones durante la ejecución.

En Grupo Gradual trabajamos con una idea clara: la rentabilidad de una actuación no depende solo de cuánto cuesta construir, sino del nivel de control que se es capaz de ejercer desde el diseño hasta la obra.

Hablamos con Jesús Villar Juan sobre cómo una visión integral —desde la planificación hasta la Dirección de Obra— permite anticipar riesgos, optimizar soluciones y garantizar mejores resultados.

¿Dónde se define realmente la rentabilidad de un proyecto?

En las decisiones que se toman antes de empezar… y en cómo se gestionan durante su ejecución.

La fase inicial es clave porque condiciona todo lo que viene después: trazado, interacción con el entorno, complejidad constructiva o afecciones. Pero esas decisiones solo generan valor si se mantienen coherentes durante la obra.

Por eso, la rentabilidad no depende de una fase concreta, sino de la continuidad entre diseño y ejecución.

¿Cuál es el principal error al abordar un proyecto desde el punto de vista económico?

Reducir el análisis al coste inicial de construcción.

Este enfoque deja fuera variables críticas como la complejidad de ejecución, los riesgos asociados, el mantenimiento o la evolución futura de la infraestructura.

El verdadero análisis debe centrarse en el comportamiento global del proyecto a lo largo de su ciclo de vida, no en una fotografía puntual del presupuesto.

¿Qué diferencia a un enfoque técnico realmente eficiente?

La capacidad de integrar todas las variables desde el inicio y mantener esa coherencia durante todo el proyecto.

En Grupo Gradual trabajamos coordinando disciplinas desde fases tempranas, utilizando herramientas como BIM para anticipar interferencias y optimizar soluciones. Pero, además, trasladamos ese conocimiento a la fase de obra, asegurando que lo proyectado es realmente ejecutable.

No se trata solo de diseñar bien, sino de garantizar que ese diseño funciona en la realidad.

¿Por qué la Dirección de Obra es una pieza estratégica y no solo técnica?

Porque es donde se materializa —o se pierde— el valor generado en el diseño.

La Dirección de Obra no consiste únicamente en supervisar la ejecución, sino en gestionar un entorno complejo en el que intervienen múltiples agentes, condicionantes y decisiones en tiempo real.

Es el punto donde se alinean los objetivos del proyecto con la realidad de la obra, y donde se toman decisiones que impactan directamente en coste, plazo y calidad.

¿Qué exige una Dirección de Obra de alto nivel?

Experiencia, criterio y capacidad de gestión.

Durante la ejecución, es habitual que surjan situaciones no previstas: interferencias, condicionantes del terreno o ajustes necesarios para mejorar la constructibilidad.

En ese contexto, la Dirección de Obra debe ser capaz de interpretar, decidir y coordinar con rapidez, manteniendo el equilibrio entre viabilidad técnica y objetivos económicos.

No es una función reactiva, sino un rol activo que requiere liderazgo técnico.

¿Cómo se gestionan los riesgos de forma eficaz a lo largo del proyecto?

Combinando anticipación en diseño y capacidad de respuesta en obra.

En fases iniciales, el objetivo es reducir incertidumbre mediante análisis, coordinación y modelización. Pero en obra, el reto es gestionar lo no previsto sin perder el control del proyecto.

Ahí es donde la Dirección de Obra adquiere un papel clave, permitiendo tomar decisiones informadas y minimizar desviaciones.

¿Qué papel juega la constructibilidad en todo este proceso?

Es el vínculo entre el diseño y la ejecución.

Una solución puede ser técnicamente correcta en plano, pero si no está concebida para construirse de forma eficiente, puede generar retrasos, sobrecostes y dificultades durante la obra.

Por ello, en Grupo Gradual incorporamos criterios de constructibilidad desde las fases iniciales del proyecto, lo que permite optimizar la ejecución, minimizar imprevistos y reducir la necesidad de ajustes posteriores.

¿Cuál es el verdadero valor que aporta la ingeniería civil hoy?

Capacidad de control y acompañamiento en la toma de decisiones.

La ingeniería ya no puede limitarse a desarrollar documentación técnica. Su valor está en integrar visión, anticipación y gestión a lo largo de todo el proyecto.

Desde las primeras decisiones hasta la ejecución en obra, el objetivo es el mismo: reducir incertidumbre, optimizar recursos y garantizar que la inversión se traduce en resultados reales.

Ese es precisamente el enfoque con el que trabajamos en Grupo Gradual.