Estrategia y viabilidad: Digitalización/BIM
Entrevista a Mar Prats Gómez· Grupo Gradual
Antes de que exista una obra, un proyecto ya ha tomado la mayoría de sus decisiones clave.
En esta fase temprana —estrategia y viabilidad— la ingeniería civil, la metodología BIM y la digitalización de los procesos juegan un papel fundamental para transformar una idea en una inversión viable, controlada y alineada con los objetivos de calidad, plazo y precio.
Hablamos con Mar Prats Gómez, responsable del Área de Negocio BIM y Digitalización en Grupo Gradual, para entender cómo la metodología BIM y la digitalización aportan valor real desde el primer momento del ciclo de vida de un proyecto.
Para empezar, ¿podrías presentarte y contarnos cuál es tu papel dentro de Grupo Gradual?
Soy Mar Prats, responsable del área de negocio BIM y Digitalización en Grupo Gradual. Mi labor consiste en definir y desarrollar la estrategia de transformación digital de la compañía, tanto a nivel interno —optimizando procesos y metodologías de trabajo— como a nivel externo, mediante el desarrollo de servicios especializados para nuestros clientes.
Trabajamos en la implantación de entornos digitales colaborativos (CDE), la estandarización de procesos, la gestión estructurada de datos, la implantación de la metodología BIM y la digitalización integral de los flujos de trabajo, siempre dentro de una estrategia global de transformación digital.
Además, estamos incorporando soluciones basadas en automatización e Inteligencia Artificial para mejorar la eficiencia en las fases de análisis, planificación y control. Nuestro objetivo no es solo modelar proyectos, sino también transformar la manera en que se gestionan y se toman decisiones a lo largo de todo su ciclo de vida mediante la digitalización de los procesos.
Cuando hablamos de digitalización en la fase de estrategia y viabilidad, ¿a qué nos referimos exactamente?
Cuando hablamos de digitalización en la fase de estrategia y viabilidad nos referimos a definir cómo se genera, se organiza y se explota la información desde las etapas más tempranas del proyecto.
Esto implica establecer criterios de gestión de datos, integrar distintas fuentes de información y utilizar herramientas que permitan analizar esa información de forma ágil para evaluar escenarios, riesgos y alternativas con mayor precisión.
La digitalización permite tomar decisiones mejor fundamentadas desde el inicio, reducir incertidumbres y asegurar que toda la información relevante esté estructurada y disponible para las siguientes fases del proyecto.
En este contexto, BIM actúa como una pieza clave dentro de un ecosistema digital más amplio, ya que permite centralizar información y conectar distintas disciplinas a través de un modelo común. Sin embargo, la digitalización va más allá del modelo BIM, porque se centra en cómo se genera, organiza, analiza y explota toda la información del proyecto para apoyar la toma de decisiones.
La principal diferencia con una metodología tradicional es que las decisiones dejan de basarse únicamente en hipótesis, documentos aislados o criterios subjetivos, y pasan a apoyarse en datos estructurados, trazables y analizables. Esto permite evaluar escenarios con mayor precisión, detectar riesgos antes y tomar decisiones más fundamentadas desde fases muy tempranas del proyecto.
¿Qué papel juega la Inteligencia Artificial en esta etapa temprana del proyecto?
La IA empieza a tener un papel muy relevante, especialmente en el análisis de datos y la optimización de procesos.
En fases de estrategia y viabilidad, la IA puede ayudar a:
· Analizar grandes volúmenes de información histórica de proyectos similares.
· Detectar patrones de riesgo o desviaciones recurrentes.
· Nunca comprobamos normativa con la IA, hemos identificado que no es buena en ello y no se alinea con nuestra manera de trabajar dejar esa responsabilidad en la IA.
· Simular distintos escenarios de planificación o costes.
Esto no sustituye al criterio técnico, pero sí permite que el equipo tome decisiones con mayor rapidez y con un nivel de información mucho más profundo.
La clave es que la ingeniería no pierde control; al contrario, gana capacidad analítica.
¿Dónde notas más claramente la diferencia entre un proyecto digitalizado y uno que no lo está en esta fase?
En la anticipación.
En un entorno tradicional, la información está fragmentada y muchas decisiones se toman con una visión parcial del proyecto. Eso implica que ciertos riesgos no se detectan hasta fases posteriores, cuando corregirlos resulta costoso.
En un entorno digitalizado, la información está estructurada, conectada y disponible para todos los agentes. Podemos evaluar alternativas de forma objetiva, medir impactos antes de ejecutarlos y coordinar disciplinas desde el inicio.
La digitalización no elimina la complejidad, pero sí reduce la incertidumbre.
¿Cómo se integran BIM, digitalización de procesos e IA dentro de una misma estrategia?
BIM es la base estructurada de la información del proyecto, pero la digitalización va más allá del modelo.
Implica definir flujos de trabajo, estándares, sistemas de gestión documental, trazabilidad de datos y herramientas de análisis que permitan gestionar y explotar esa información de forma eficiente, no solo en esta fase, sino a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto.
Sobre esta base, la IA y la automatización actúan como herramientas de apoyo: permiten agilizar procesos como la generación de informes, la validación de coherencias, la optimización de soluciones o la detección anticipada de inconsistencias.
La tecnología, por sí sola, no transforma nada si no existe una estrategia clara. Por eso trabajamos siempre desde la definición inicial de objetivos, usos y alcance digital del proyecto, asegurando que BIM, digitalización e IA estén alineados y aporten valor real.
¿Cómo es el proceso de cambio cuando se introduce esta transformación digital en equipos técnicos?
El cambio no es tecnológico, es cultural.
Muchas veces se piensa que digitalizar es implantar un software, pero en realidad implica revisar procesos, redefinir responsabilidades y estandarizar formas de trabajo.
Cuando los equipos empiezan a ver que la automatización reduce tareas repetitivas, que la información es más accesible y que las decisiones son más sólidas, la percepción cambia.
La clave está en implantar de forma progresiva, acompañando al equipo y demostrando beneficios reales en términos de calidad, plazo y control.
Muchos clientes no son técnicos. ¿Cómo les explicas el valor de la digitalización y la IA desde la planificación?
Lo explico en términos muy simples: más información, antes, y con menos incertidumbre.
Digitalizar significa que el proyecto se analiza con mayor profundidad antes de invertir grandes recursos. Significa poder comparar alternativas, prever riesgos y estimar impactos con mayor precisión.
No hablamos de tecnología, hablamos de control, eficiencia y capacidad de anticipación.
Eso es algo que cualquier cliente entiende rápidamente.
¿Cuáles son los errores más comunes cuando se habla de digitalización en esta fase?
El primero es pensar que digitalizar es solo modelar en 3D.
El segundo es no definir una estrategia clara desde el inicio. Si no se establecen objetivos digitales concretos —qué información necesitamos, para qué la vamos a usar y cómo se va a gestionar— se corre el riesgo de generar más datos de los necesarios sin aportar valor real.
La digitalización eficaz no consiste en hacer más, sino en hacer mejor y con mayor coherencia.
Para terminar, ¿qué le dirías a un cliente que duda si incorporar digitalización e IA desde la planificación?
Que la mayor parte del impacto económico de un proyecto se decide en las primeras fases.
Incorporar digitalización, BIM y/o IA desde el inicio no es un coste añadido, sino una inversión en control y calidad de decisión. Permite reducir riesgos, optimizar recursos y mejorar la previsión de plazos y costes.
La ingeniería está evolucionando hacia modelos más analíticos y basados en datos. Quedarse fuera de esa transformación implica asumir mayores incertidumbres.