Inteligencia artificial en ingeniería: una nueva forma de trabajar
La inteligencia artificial está entrando en el sector de la ingeniería de una forma muy distinta a otras tecnologías que hemos incorporado en los últimos años.
No hablamos únicamente de automatizar tareas o de trabajar más rápido. El verdadero cambio está en cómo la IA puede transformar la manera en la que las empresas organizan sus recursos, gestionan la información y desarrollan los proyectos.
Datos en tiempo real, integración entre sistemas, automatización de procesos, análisis de grandes volúmenes de información o asistentes capaces de apoyar la gestión de un proyecto son solo algunas de las aplicaciones que empiezan a formar parte del día a día.
Pero probablemente el cambio más relevante sea otro: equipos pequeños comienzan a tener acceso a capacidades que, hasta hace poco, solo estaban al alcance de organizaciones mucho mayores.
Hablamos con Mar Prats Gómez, responsable de Digitalización y BIM en Grupo Gradual, y Armando Almengor, ingeniero especializado en Inteligencia Artificial, sobre cómo puede evolucionar esta transformación y qué puede significar para el futuro de las empresas de ingeniería.
La IA lleva tiempo presente en muchos sectores. ¿Qué está cambiando ahora para que tenga tanto impacto en ingeniería?
Armando:
La diferencia está en la accesibilidad. Muchas tecnologías relacionadas con inteligencia artificial existían desde hace años, pero requerían conocimientos muy específicos, grandes volúmenes de datos o inversiones importantes.
Ahora estamos entrando en una etapa en la que las herramientas son mucho más accesibles y se pueden integrar dentro de los procesos habituales de una empresa.
Eso permite aplicar IA a cuestiones muy concretas: analizar documentación, estructurar información, automatizar procesos repetitivos, consultar datos de un proyecto o generar sistemas que ayuden a tomar decisiones.
El salto importante llegará cuando dejemos de utilizar herramientas de IA de forma aislada y empecemos a integrarlas realmente dentro de los procesos de trabajo.
¿Dónde creéis que puede aportar más valor dentro de un proyecto de ingeniería?
Mar:
Uno de los grandes retos de cualquier proyecto es la cantidad de información que se genera.
Modelos BIM, documentación técnica, planificación, costes, incidencias, certificaciones, información de obra… Muchas veces tenemos todos esos datos, pero están distribuidos entre diferentes plataformas o sistemas.
La combinación entre digitalización, BIM e inteligencia artificial puede permitirnos conectar mejor toda esa información.
El objetivo es avanzar hacia una gestión donde los datos estén disponibles prácticamente en tiempo real y donde podamos consultar el estado de un proyecto de una manera mucho más sencilla.
No se trata simplemente de tener más información, sino de conseguir que esa información sea realmente útil.
¿Podríamos llegar a tener una especie de “gestor inteligente” del proyecto?
Armando:
Probablemente sea una de las evoluciones más interesantes.
Si conseguimos integrar correctamente las distintas fuentes de información de un proyecto, podemos construir sistemas capaces de interpretar esos datos y ayudar a los equipos.
Por ejemplo, podríamos preguntar cuál es el estado de determinadas tareas, detectar desviaciones, analizar información histórica o identificar incidencias que necesitan atención.
La IA puede convertirse en una capa que permita interactuar con toda la información del proyecto de una forma mucho más natural. En lugar de buscar datos manualmente entre distintas plataformas, podríamos consultarlos directamente.
¿La integración entre sistemas será entonces una de las claves?
Mar:
Sin duda.
En digitalización llevamos tiempo trabajando precisamente en eso: evitar que cada herramienta funcione como una isla.
BIM ya supuso un cambio importante porque permitió centralizar y estructurar mucha información del proyecto. La siguiente evolución consiste en conectar esa información con otros sistemas: planificación, gestión documental, costes, obra, mantenimiento o gestión de activos.
La inteligencia artificial puede ayudar a interpretar toda esa información, pero antes necesitamos que los datos estén bien estructurados y conectados. Por eso creemos que digitalización e inteligencia artificial tienen que avanzar de la mano.
Se habla mucho de que la IA permite hacer más con menos. ¿Qué significa eso para una empresa de ingeniería?
Armando:
Creo que ahí puede producirse uno de los cambios más importantes.
Hasta hace relativamente poco, determinados desarrollos tecnológicos o análisis requerían contratar una consultora externa o disponer de equipos muy especializados. La IA está reduciendo esa barrera.
Un equipo pequeño puede automatizar procesos, desarrollar herramientas internas, analizar datos o crear soluciones que antes requerían muchos más recursos.
Eso no significa eliminar especialistas. Al contrario: significa que especialistas con conocimiento del negocio pueden multiplicar muchísimo su capacidad.
¿Puede cambiar también la estructura de las propias empresas?
Mar:
Sí, y probablemente ya está empezando a ocurrir.
Durante años, muchas empresas externalizaban determinadas capacidades porque mantenerlas internamente era demasiado costoso. Pero si la tecnología permite que una persona especializada pueda desarrollar soluciones que tengan impacto sobre toda la organización, empieza a tener sentido incorporar ese conocimiento dentro de la empresa.
Esto puede favorecer estructuras más pequeñas, más especializadas y mucho más ágiles. Equipos que conocen profundamente los procesos internos y que son capaces de mejorar continuamente la forma en la que trabaja la organización.
¿Estamos hablando entonces de una nueva “Empresa 4.0”?
Armando:
Podría definirse así.
Una empresa donde los procesos estén digitalizados, los sistemas conectados y los datos disponibles para tomar decisiones. Pero añadiría otro elemento: una empresa capaz de aprender de su propia información.
Cada proyecto genera conocimiento. Decisiones, incidencias, soluciones técnicas, costes, tiempos, documentación… Hasta ahora gran parte de ese conocimiento quedaba disperso entre proyectos y personas.
La inteligencia artificial puede ayudarnos a convertir toda esa información en conocimiento reutilizable para futuros proyectos.
¿Cuál creéis que será la verdadera ventaja competitiva en los próximos años?
Mar :
Probablemente no será simplemente utilizar inteligencia artificial.
Las herramientas acabarán estando disponibles para todo el mundo. La diferencia estará en cómo cada empresa consiga integrarlas dentro de sus propios procesos.
Conocer bien cómo trabajas, estructurar correctamente los datos, conectar los sistemas y detectar dónde puede aportar realmente valor la tecnología será mucho más importante que utilizar una herramienta concreta.
¿Y qué papel tendrán las personas en este nuevo escenario?
Armando:
Seguirán siendo fundamentales.
La ingeniería requiere criterio, experiencia y capacidad para tomar decisiones en contextos complejos. La IA puede ayudarnos a analizar información, automatizar tareas o detectar patrones, pero el conocimiento técnico sigue siendo el elemento central.
Lo interesante es que puede liberar a los profesionales de parte del trabajo más repetitivo y permitirles dedicar más tiempo precisamente a aquello donde aportan mayor valor.
Más capacidad, no necesariamente más estructura
La inteligencia artificial abre una etapa especialmente interesante para el sector de la ingeniería.
No porque vaya a sustituir el conocimiento técnico, sino porque puede multiplicar su alcance.
Empresas más pequeñas pueden acceder a capacidades que antes requerían estructuras mucho mayores. Los especialistas pueden desarrollar herramientas que mejoren procesos completos. Y la información generada durante los proyectos puede convertirse en conocimiento reutilizable para toda la organización.
Quizá la gran transformación de la IA no sea simplemente hacer las cosas más rápido. Quizá sea permitirnos hacer cosas que antes, por recursos, tiempo o estructura, ni siquiera nos planteábamos hacer internamente.
Ese puede ser uno de los pilares de la próxima generación de empresas de ingeniería.
Más capacidad, no necesariamente más estructura
En Grupo Gradual entendemos la digitalización, BIM y la inteligencia artificial como partes de una misma evolución: trabajar con información mejor estructurada, conectar sistemas y convertir los datos de cada proyecto en una herramienta para tomar mejores decisiones.
El reto no está en incorporar tecnología por incorporarla, sino en identificar dónde puede generar un impacto real sobre los procesos, los equipos y la calidad del trabajo. La ingeniería seguirá necesitando conocimiento técnico, experiencia y criterio; la diferencia estará en las herramientas que seamos capaces de poner al servicio de ese conocimiento.
La Empresa 4.0 no será necesariamente la que tenga más tecnología, sino la que consiga integrarla mejor en su forma de trabajar.